Pradoluengo ha acogido el consejo de administración de SODEBUR en una jornada que ha puesto en valor el potencial del medio rural como espacio de industria, innovación y oportunidades. A través de la visita a empresas locales y la presentación de distintos proyectos, se ha evidenciado cómo el desarrollo endógeno sigue siendo una de las claves para fijar población y generar actividad económica sostenible.
Calcetines Mingo: la historia de un pueblo tejido en industria
Pocas historias explican mejor la conexión entre economía local y global que la de Calcetines Mingo. Fundada en 1914 y actualmente dirigida por la cuarta generación familiar, la empresa es heredera de una tradición textil que se remonta siglos atrás en el conocido como “pueblo de los calcetines”.
Hoy, desde este enclave rural, la compañía produce cerca de un millón de pares al año, con una importante presencia en mercados internacionales, demostrando que la industria rural puede competir a escala global.
Pero más allá de las cifras, Mingo representa algo más profundo: un modelo basado en la tradición, la innovación y el arraigo. Su apuesta por el I+D, la combinación de fibras naturales y técnicas avanzadas, y la personalización del producto le permiten diferenciarse frente a la competencia internacional.
También es un ejemplo de sostenibilidad en sentido amplio: ambiental, con iniciativas como la fabricación de calcetines a partir de plásticos recogidos del mar; social, al generar empleo estable en el territorio; y económica, manteniendo viva una actividad clave para el municipio.
En un pueblo de apenas 1.200 habitantes, la empresa actúa como un verdadero motor de empleo y fijación de población, con una plantilla mayoritariamente local que mantiene viva la tradición industrial generación tras generación.
Bacigalupe: resiliencia industrial desde el medio rural
La jornada ha contado también con la intervención del director general de Bacigalupe, quien ha compartido su experiencia como ejemplo de éxito industrial endógeno y de resiliencia empresarial.
Su trayectoria pone de manifiesto la importancia de la adaptación continua, la capacidad de afrontar contextos cambiantes y la apuesta por mantener actividad económica en el medio rural, incluso en escenarios complejos. Un ejemplo más de cómo el tejido empresarial local es clave para sostener el desarrollo de estas zonas.
Realserma: afrontar el reto de la vivienda rural
Otro de los ejes clave de la jornada ha sido la intervención de Débora Serrano, directora de Realserma, centrada en uno de los grandes desafíos del medio rural: la vivienda.
Su presentación ha abordado la necesidad de impulsar soluciones habitacionales que faciliten la llegada y permanencia de población, un factor imprescindible para consolidar cualquier estrategia de desarrollo rural. Sin vivienda, no hay relevo generacional ni posibilidad de crecimiento.
Colaboración institucional para impulsar el futuro
El encuentro ha contado con el respaldo del Ayuntamiento de Pradoluengo, gracias a la implicación de su alcaldesa, Susana Mª Díez Martínez, quien ha destacado la importancia de la colaboración entre administraciones y empresas para construir oportunidades en el territorio.
Un modelo que mira al futuro
Las experiencias compartidas en Pradoluengo reflejan una realidad clara: el medio rural no es solo pasado, sino también presente y futuro. Empresas como Calcetines Mingo, Bacigalupe o Realserma demuestran que es posible generar modelos empresariales sólidos, innovadores y sostenibles desde lo local.
En definitiva, historias como estas abren el debate sobre el despoblamiento, la competitividad y las nuevas formas de desarrollo, pero también aportan respuestas: cuidar lo que ya existe, apostar por la innovación y entender el territorio como una oportunidad.
Para más historias como esta ¡pincha aquí!