En los pueblos, hay oficios que no solo resisten al paso del tiempo, sino que lo interpretan. Es el caso de Ismael de la Iglesia, un artesano burgalés que ha convertido su pasión infantil por el sonido de las campanas en un proyecto de vida ligado al territorio, al patrimonio y a la identidad rural.
El teletrabajo irrumpió con fuerza durante la pandemia y, aunque hoy ya no está tan extendido, sigue siendo la llave que está permitiendo a muchas personas recuperar sus raíces y elegir una vida en el medio rural.
En la provincia de Burgos, Ana María Melchor gestiona Melma Caracoles, una de las seis granjas de caracoles de la región, un negocio sacrificado pero rentable que combina dedicación, conocimiento y tradición familiar.
En Oquillas, un pequeño pueblo ribereño de apenas 50 habitantes, ha surgido una iniciativa que une educación, producción artesanal y turismo rural. La granja familiar de la marca Quesos del Vidal, tras décadas dedicada exclusivamente al trabajo ganadero, ha encontrado una nueva forma de conectar con el público: visitas guiadas y talleres de elaboración de queso que permiten conocer de primera mano el origen de los alimentos y el valor de la tradición.
Cuando las emociones pesan más que la lógica, a veces arriesgarse se siente como volver a casa. Eso es justo lo que les ha pasado a Juan Antonio y Laura Sanz García, que han decidido dejar atrás sus trabajos en Madrid para abrir un albergue en Huerta de Rey, el pueblo de su padre y de sus recuerdos de infancia.
En Burgos, el peso del medio rural es indiscutible. De sus 368 municipios, todos por debajo de los 20.000 habitantes, muchos siguen viviendo del campo, de la ganadería y de la tierra. Y aunque el paisaje agrario ha tenido históricamente rostro masculino, cada vez son más las mujeres que deciden ponerse al frente de sus propias explotaciones y ejercer un liderazgo visible.
Desde Ros, un pequeño pueblo burgalés de apenas medio centenar de habitantes, está creciendo una empresa que está revolucionando el sector agrario.
En los últimos meses, emprender –o simplemente mantener un negocio abierto– se ha vuelto un reto cada vez mayor. Cargas que no dejan de crecer, más burocracia y un escenario económico incierto están poniendo a prueba la resistencia del colectivo autónomo. En los pueblos esto se hace aún más palpable, ya que cada autónomo cuenta. Detrás de cada uno de ellos hay servicios esenciales, vida, economía local y, en muchos casos, la única manera de garantizar que la gente pueda seguir viviendo en su tierra.
Dejar atrás una vida cómoda en la capital para volver al pueblo no es una decisión fácil. Pero Fernando del Olmo, de 28 años, lo tuvo claro desde el principio: quería volver a Fuencaliente de Lucio (Burgos), su hogar, para continuar el legado familiar y demostrar que el futuro del medio rural también se escribe en clave de juventud y emprendimiento.
Si tienes esa idea dando vueltas en la cabeza y sueñas con ser tu propio jefe, ¡ya tienes mucho ganado! Emprender es un camino apasionante, pero también está lleno de retos. La pregunta no es solo si tu idea es buena, sino si tú estás listo para hacerla realidad.
Mucha gente se frena por la incertidumbre o por miedo a no tener el "perfil adecuado". Por suerte, las cualidades necesarias para emprender no son un secreto: se pueden evaluar y, si es necesario, entrenar.