Dejar atrás una vida cómoda en la capital para volver al pueblo no es una decisión fácil. Pero Fernando del Olmo, de 28 años, lo tuvo claro desde el principio: quería volver a Fuencaliente de Lucio (Burgos), su hogar, para continuar el legado familiar y demostrar que el futuro del medio rural también se escribe en clave de juventud y emprendimiento.
Después de estudiar Administración y Dirección de Empresas y Derecho y trabajar en un fondo de renovables en Madrid, Fernando decidió regresar para gestionar junto a su padre la primera gran estación de servicio de la autovía A-73, un proyecto que promete revitalizar la zona y atraer visitantes y empleo.
La nueva Área de Servicio El Campillo, ubicada en el Valle de Valdelucio, combina tradición, innovación y orgullo local.
El padre de Fernando, también llamado Fernando del Olmo, llevaba más de tres décadas al frente del histórico Hotel La Cañada, situado en la antigua N-627. Pero con la apertura de la autovía, el tráfico disminuyó y era necesario reinventarse.
Hoy, esa reinvención se ha materializado en una moderna estación que ofrece combustible, un restaurante y una tienda de productos locales, creando 13 puestos de trabajo y nuevas oportunidades en una comarca que necesitaba impulso.
El restaurante del Área de Servicio El Campillo tiene un protagonista indiscutible: el lechazo, emblema gastronómico de Burgos.
La familia del Olmo cuenta con su propia explotación de ovino, lo que les permite ofrecer un producto de proximidad y de máxima calidad.
«Nunca metemos nada que no sepamos de dónde viene», asegura Fernando. En su carta, además del tradicional lechazo asado, apuestan por menús diarios caseros, opciones rápidas para transportistas y viajeros, y un comedor más elegante para disfrutar con calma.
La carne de ternera llega de un ganadero familiar de Cervera y todos los platos se elaboran de forma artesanal, garantizando sabor y autenticidad.
La estación incluye también una tienda con productos locales y precios justos, pensada tanto para los viajeros como para los propios vecinos.
«No es la típica tienda de gasolinera donde todo cuesta el triple», comenta Fernando, convencido de que ofrecer calidad y cercanía es la clave del éxito.
Además, el antiguo hostal se mantiene activo: las habitaciones siguen abiertas para trabajadores de la zona y visitantes, un ejemplo de aprovechamiento inteligente de los recursos rurales.
La historia de Fernando es un símbolo del nuevo espíritu rural: jóvenes preparados, con formación y visión empresarial, que apuestan por volver a sus pueblos y crear empleo, servicios y valor añadido.
«Aquí hay calidad de vida y se vive mejor que en ningún sitio», dice con convicción.
Su regreso a Fuencaliente de Lucio no solo representa un reencuentro con sus raíces, sino también un ejemplo de cómo el talento joven puede transformar la España rural desde dentro.
Mientras tanto, padre e hijo continúan trabajando para consolidar este proyecto, convencidos de que la autovía A-73 no solo unirá Madrid y Burgos, sino también el pasado y el futuro de su tierra.
El Área de Servicio El Campillo es mucho más que un negocio familiar: es una historia de retorno, innovación y compromiso con el territorio. Una prueba de que, con ilusión y esfuerzo, el emprendimiento rural puede generar empleo, fijar población y mantener viva la esencia de Burgos.
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